24 de mayo de 2012

Neuro-arquitectura y "Ambientes Sanadores" (Final)

Percepción Espacial

Desde un enfoque arquitectónico, un espacio es el envolvente en el cual un ser humano desarrolla sus actividades. Este envolvente no necesariamente debe ser físico, es decir, consistir en muros o cualquier elemento tangible, sino también puede ser un espacio abierto.

Y ese espacio suele ser considerado desde dos aspectos: la percepción o toma de conciencia del medio y sus alrededores, y su valor simbólico. Por ello, tener una buena percepción del espacio es ser capaz de situarse, de moverse en este espacio, de orientarse, de tomar direcciones múltiples, de analizar las situaciones y de representarlas.

Una persona enferma, anciana o con discapacidad requiere una nueva percepción de su espacio pues ya no ve ni transita por el espacio como lo hacía en el pasado, es por eso que es necesario ajustar el diseño imaginando verlo y transitarlo desde una silla de ruedas, con muletas, etc., para que las personas en rehabilitación sean capaces de moverse con libertad y autonomía, y se hagan conscientes de las nuevas situaciones a las que se enfrentarán.

La educación de la percepción del espacio es capital para la persona con alguna discapacidad en lo referente a su motricidad, desarrollo intelectual y, sobre todo,en su relación entre el cuerpo y el medio exterior. En condiciones normales este desarrollo se empieza desde que se es un niño, pues debe aprender a desenvolverse en el mundo que lo rodea.


Pero cuando se cae en alguna situación de discapacidad es necesario replantearse este sentido del espacio. La percepción del mismo ahora es diferente. Y si a lo anterior agregamos que el entorno espacial en que se tiene que situar la persona es desagradable o poco estimulante, es muy probable que le cueste mucho trabajo volver a adaptarse e integrarse a la sociedad, de ahí la importancia de reestructurar también el espacio.

Como se ha dicho en la primera parte de estos comentarios, una persona que tiene la sensación que se encuentra en un hospital, tenderá a "sentirse enfermo". Si por el contrario, el espacio que lo rodea tiene la apariencia de una vivienda, o un hotel, el entorno le facilitará adoptar otra actitud mas positiva, y probablemente también simplificará su cuidado.

El problema se torna mucho mas complejo cuando el paciente padece alguna afección que le daña o perturba el funcionamiento del cerebro. Los enfermos de Alzheimer, por ejemplo, en ciertos estadios pierden la capacidad de retener los recuerdos y por ello se sienten viviendo en lugares siempre desconocidos o confusos. En estos casos, es imprescindible reproducir ambientes profundamente similares a los conocidos en el pasado y tranquilizadores, modificando la señalética (un letrero que indique: "Baño" puede que no tenga ningún significado para estos residentes), y facilitando la visión directa de los diferentes ambientes para facilitar su propio sentido de la orientación espacial.

Incluso bajo esas condiciones, es necesario analizar la situación de zonas luminosas u oscuras, el diseño de los empapelados o alfombras, el efecto de las sombras y los cambios de color o material en los pisos, porque en una mente perturbada puede provocar asociaciones con pozos profundos, escalones, seres monstruosos u amenazantes o recuerdos reprimidos, generando crisis nerviosas, problemas de conducta, temor y/o aislamientos.

Generalmente los ambientes debieran resolverse con niveles homogéneos de iluminación, cambios suaves de color, evitar diseños geométricos o abstractos con fuertes contrastes en empapelados, tapizados o alfombras, elegir luces indirectas, muebles tradicionales de formas simples y fácilmente reconocibles, privilegiar la vista de jardines con abundancia de verde, luz y flores (pero disponer medios de bloquear la vista del exterior cuando, por ejemplo, hay tormentas eléctricas), y, en la medida de lo posible, permitir incorporar elementos vinculados con la historia de sus pacientes (un reloj de pared, jarrones familiares, sillones o decoraciones favoritas, etc.)

De esa manera, se podrá utilizar el contenido simbólico del equipamiento para dotar de significación familiar (y tranquilizadora) a los ambientes del paciente, reduciendo o eliminando factores de perturbación que actualmente, con frecuencia y por desconocimiento de estas circunstancias, suelen tratarse con medicación.

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